¿Cuál de las redes sociales es la más tóxica? Tenemos los últimos resultados

Cerca de 4.950 millones de personas están activas en las redes sociales hoy en día. Estas plataformas tienen un alcance enorme, pero detrás del uso general (seguir el día a día de tus famosos favoritos y hacer bailes virales de TikTok), se esconde una realidad más oscura: la toxicidad que a menudo acompaña las redes sociales.

Queríamos saber qué plataforma de redes sociales es la más tóxica en opinión de sus usuarios. Las personas encuestadas coincidieron en definir la toxicidad en las plataformas de medios sociales como “la difusión de noticias falsas, la facilitación de malos comportamientos y estafas, el fomento de comparaciones malsanas, el ciberacoso, el trolling y otras interacciones negativas”. 

Preguntamos a 251 personas en España sobre sus opiniones y experiencias en diferentes plataformas. También encuestamos a un número similar de personas en Francia, Alemania y Estados Unidos, y en general encontramos respuestas comunes entre las más de 1.000 personas que respondieron. 

Según esta definición, más del 30% de los encuestados en España consideró que TikTok era la aplicación de redes sociales más tóxica, seguida de cerca por Instagram, X y Facebook. Sin embargo, un análisis más detallado nos ha revelado datos sorprendentes basados en percepciones propias de edades y géneros específicos. Profundicemos en el análisis.

Las redes sociales más tóxicas: clasificación

Nuestra encuesta reveló que TikTok es considerada la plataforma de redes sociales más tóxica de España. Un 31% de todos los encuestados coincidió en que la plataforma aloja problemas maliciosos, incluyendo la difusión de información falsa, los trolls y el ciberacoso. Instagram no se queda atrás, con un 27%. Curiosamente, los encuestados de Estados Unidos, consideraron que Facebook era más tóxica. El 22% de los encuestados en España cree que X (antes llamado Twitter) es un caldo de cultivo para interacciones negativas. YouTube quedó más rezagado, con un 3% de encuestados considerando que era una plataforma tóxica. Snapchat y Reddit no gozan de gran popularidad en España, por lo que no fueron evaluadas por los usuarios.

Sin embargo, estos resultados cambian cuando nos fijamos en los datos desglosados por género. Los hombres de España optan por usar YouTube e Instagram, y consideran X la plataforma más problemática (37,5%), seguida de lejos por Instagram (20%). Las mujeres, en cambio, parecen pasar más tiempo en diversas redes: Instagram, TikTok y YouTube son las principales. Un 36% de las mujeres cree que TikTok es la plataforma más tóxica, seguida de cerca por Instagram, con un 33%. 

A pesar de utilizar redes sociales diferentes, más de la mitad de los hombres y mujeres encuestados en España coincidieron en que su preocupación principal era la difusión de noticias falsas (fake news). En segundo lugar, catalogaron la posibilidad de estafas en redes como el riesgo potencial más peligroso. Finalmente, los hombres temen a los trolls online y las mujeres creen que hay diversos factores que pueden hacer de las redes sociales un espacio tóxico, como la búsqueda de atención (15%).

La edad también desempeña un papel fundamental en la forma en que los usuarios perciben la toxicidad. Mientras que la Generación Z (de 18 a 25 años) considera que Instagram y TikTok son las redes más tóxicas, los encuestados de entre 59 y 68 años afirman que X y TikTok son las plataformas con más riesgos. Todos los encuestados coinciden en señalar que TikTok es la plataforma con mayor toxicidad. Esta red es la más utilizada por la Generación Z (88%), junto con Instagram (92%) entre los españoles encuestados.

Además de ser tóxicas, las redes sociales pueden suponer un riesgo para la privacidad y la seguridad online. Ya se trate de filtraciones, recopilación o transferencias de datos sin cifrar, la protección es crucial para mantenerte seguro en estas plataformas. Descargar una VPN puede cambiar las reglas del juego, ya que encriptan tu información vulnerable y la protegen de posibles filtraciones. Siempre puedes probar gratis una VPN antes de comprometerte por completo. 

Más de la mitad de españoles encuestados ha encontrado noticias falsas en las redes sociales

Seamos realistas. La negatividad en Internet no existe sólo porque existan las redes sociales, del mismo modo que los acosadores no existen sólo porque existan las escuelas. Lo mismo ocurre con las redes sociales: las plataformas no son tóxicas por defecto, pero a veces las personas que las utilizan actúan de forma maliciosa, de distintas maneras. 

Nuestra encuesta arrojó algo de luz sobre los principales problemas de las redes sociales que preocupan a los españoles. Las noticias falsas encabezan la lista, con un 61% de los encuestados españoles que se topan habitualmente con historias inventadas. Las estafas también ocupan los primeros puestos, ya que el 33% afirma haber encontrado enlaces, ofertas o regalos poco fiables. Curiosamente, entre los encuestados de Estados Unidos, esta cifra se duplica.

Respecto a otros tipos de toxicidad, el 8% de los encuestados cree que el bullying es un factor tóxico en las redes sociales. Cuando se les preguntó, el 6% de los encuestados admitieron que habían sido víctimas de ciberbullying, y otro 36% dijo que alguien que conocían se había enfrentado a ciberacosadores. El 18% se ha topado con trolls en redes sociales. Según Medical News Today, el ciberacoso puede afectar negativamente a la salud mental y provocar sentimientos de depresión, ansiedad, estrés y baja autoestima, entre otros.

Además, más del 16% de los encuestados considera que las redes sociales son un patio de recreo para los que buscan llamar la atención. Esta percepción está respaldada por las investigaciones que demuestran cómo las redes sociales alimentan la adicción a la gratificación instantánea y a los golpes de dopamina. A una parte de los encuestados les preocupan los estándares de vida y corporales poco realistas que muestran las redes sociales (13% y 18%, respectivamente). Esto crea comparaciones poco saludables en todos los ámbitos de la vida y puede llevar a problemas de salud mental como ansiedad, baja autoestima y trastornos alimentarios, por nombrar algunos. 

La paradoja de las redes sociales: ¿por qué no las abandonas?

Los resultados de nuestra encuesta ponen de manifiesto un dilema al que muchos nos enfrentamos con las redes sociales: pueden ser tóxicas, pero también imprescindibles. Mientras que el uso continuo de estas plataformas suele tener un impacto negativo en la salud mental, dejarlas por completo no es fácil.

Entre nuestros encuestados españoles, más de la mitad afirmó que se plantearía dejar las redes sociales si perjudicaran su salud mental. El ciberacoso es otro de los principales motivos de preocupación: el 40% está dispuesto a eliminar su cuenta si le atacan personalmente y el 27% si afecta a alguien cercano. Los contenidos molestos y las estafas también jugaron un papel importante, pudiendo alejar a un 21% de usuarios en ambos casos. A pesar de los riesgos, el 6% de los encuestados afirma que seguiría utilizando las redes sociales.

Pero dejar las redes sociales no es tan fácil como borrar las aplicaciones del teléfono. Esto se debe a que las redes sociales forman parte de nuestras vidas y sirven para una serie de propósitos, desde consultar las noticias y mantenerse al día con los amigos hasta encontrar trabajo, ir de compras o promocionar negocios. 

Los expertos sugieren que la falta de presencia en las redes sociales puede suponer una desventaja a la hora de buscar trabajo, sobre todo si se solicita un puesto que requiera el uso de las redes sociales. Muchos reclutadores publican ahora sus vacantes directamente en las redes sociales, por lo que se corre el riesgo de perder nuevas oportunidades si no se tiene una cuenta. 

En el ámbito empresarial, plataformas como Instagram y Facebook son vitales para la captación de clientes, la promoción de la marca e incluso la contratación, ya que el 92% de las empresas las utilizan para contratar. Interactuar con posibles clientes en las redes sociales permite construir la imagen de marca, recibir comentarios y, a menudo, aumentar sus ventas sin costes de marketing.

La realidad es que incluso los que abandonan las redes, vuelven al cabo de un tiempo. Es una paradoja moderna: aunque reconocemos los inconvenientes de su uso, los beneficios nos atraen una y otra vez. Vivir completamente al margen de las redes sociales parece tan difícil como vivir con ellas.

Peligros del uso tóxico de las redes sociales

Nuestra encuesta mostró que, aunque el 90% de los encuestados son conscientes de los problemas que plantean las redes sociales, experimentan distintos niveles de preocupación al respecto.

Ciberacoso y trolls de Internet

El ciberacoso se ha convertido en una sombra demasiado común en las redes sociales. Nuestra encuesta revela que el 25% de los usuarios españoles se ha enfrentado al ciberacoso (bullying y trolls), mientras que el 8% ha sufrido discriminación en los espacios digitales. Estas cifras son más que meras estadísticas: representan experiencias reales. De los que han sufrido ciberacoso, el 6% fueron víctimas directas de bullying, y un alarmante 36% ha conocido alguna víctima. Hay que tener en cuenta, además, que la mayoría de encuestados que fueron víctimas de ciberacoso tiene entre 18 y 36 años, o entre 35 y 42 años.

En Estados Unidos, el 26% de la gente piensa que X es la red con más ciberacosadores, seguida de cerca por Facebook, con un 23%. En España, en cambio, la mayoría de encuestados cree que Instagram tiene mayor ciberacoso y trolls (33%), seguido de cerca por TikTok (30%). La red social X se encuentra en tercer lugar con un 22%. Solo un 7% cree que Facebook es un espacio donde hay ciberbullying.  

El ciberacoso invade el espacio personal a través de mensajes de texto, llamadas y, sobre todo, las redes sociales. Imagínese tener que enfrentarse a imágenes o vídeos falsos de uno mismo que se han difundido sin su consentimiento, a cotilleos implacables o a campañas de odio selectivo. Y lo que es peor, las formas tradicionales de protección, como acudir a las autoridades, no son tan fáciles de llevar a cabo en el ámbito digital.

El impacto del ciberacoso afecta profundamente a la salud mental. Según un estudio de BMC Psychiatry, el acoso online puede tener graves consecuencias, como ansiedad, depresión, pensamientos suicidas, comportamiento agresivo y caída de la autoestima. Según la Universidad de California en San Diego, las cicatrices pueden ser duraderas y provocar un trastorno de estrés postraumático que puede persistir mucho después de que cese el acoso.

Lo que a menudo se pasa por alto es el efecto dominó que el ciberacoso tiene más allá de sus principales víctimas. Quienes presencian el ciberacoso no se libran de su impacto y a menudo experimentan sentimientos de impotencia, culpa o miedo. Esto pone de manifiesto la necesidad de un esfuerzo colectivo para combatir esta amenaza digital, haciendo hincapié en la importancia de ser espectadores y defensores activos en nuestras comunidades online.

Estafas en las redes sociales

Las estafas en las redes sociales son un problema creciente que afecta al 33% de los encuestados españoles. Estas estafas adoptan muchas formas, como enlaces engañosos, programas de malware, perfiles falsos y regalos que resultan ser un timo. A menudo aparecen como concursos inofensivos u ofertas tentadoras, pero sus intenciones son cualquier cosa menos benignas.

Estas estafas pueden hacer más daño que perder unos cuantos euros. Sus consecuencias incluyen el robo de identidad, problemas legales e incluso riesgos para la seguridad personal. También pueden afectar a tu reputación, ya que ser asociado con una estafa puede dañar tu imagen. Aunque no pierdas dinero, ser víctima de una estafa supone un duro golpe emocional debido al estrés, la ansiedad y el sentimiento de traición, sobre todo cuando se trata de estafas románticas o cuando un “amigo” resulta ser un estafador.

La vigilancia es clave para mitigar estos riesgos. Presta atención a los trucos habituales de los estafadores y piénsatelo siempre dos veces antes de abrir un enlace o compartir tus datos. Utiliza contraseñas seguras y únicas, además de tener cuidado con la cantidad de información personal que subes a las redes sociales. Si alguien te pide dinero o datos personales, haz una pausa y piensa si realmente es quien dice ser. Las estafas en redes sociales evolucionan constantemente y hace falta ir un paso por delante, siempre.

Noticias falsas

Las noticias falsas en las redes sociales son un verdadero quebradero de cabeza. Se propagan como la pólvora, sobre todo porque suelen ser más llamativas y emotivas que la aburrida verdad. Esto hace que mucha gente comparta cosas sin darse cuenta de que no son ciertas. ¿Cuál es el resultado? Muchos de nosotros acabamos mal informados, lo que puede acarrear graves problemas, como alterar el sentido del voto o incluso provocar disturbios públicos.

Lo complicado es que las noticias falsas pueden ser muy difíciles de detectar. A menudo tienen el mismo aspecto que las verdaderas y se mezclan con ellas. Además, tal y como funcionan nuestras redes sociales, nos siguen mostrando lo que ya creemos, sea cierto o no. Probablemente debido a todo esto, el 61% de los españoles con los que hablamos dijeron que se habían encontrado con noticias falsas en las redes sociales.

Aunque parezcan inofensivas, las noticias falsas pueden ponerte en peligro. Por ejemplo, la pandemia provocó una afluencia de falsos consejos sanitarios, como el uso inadecuado de lejía. La desinformación política puede hacer algo más que influir en las opiniones: se sabe que puede llevar a situaciones aterradoras, como que la gente ataque a sus vecinos o actúe violentamente.

Más allá de los hechos, las noticias falsas pueden socavar nuestra confianza en los medios de comunicación e incluso afectar al mercado bursátil cuando difunden mentiras sobre las empresas. ¿Y lo peor? Pueden provocar conflictos reales, aprovechando y ampliando las divisiones de la sociedad. Todo este embrollo demuestra lo importante que es contrastar dos veces las fuentes de noticias, y que las plataformas de medios sociales y los responsables políticos intensifiquen su lucha contra esta avalancha de falsedades.

Expectativas poco realistas y comparaciones malsanas

Según nuestra encuesta, el 19% de la gente cree que las redes sociales promueven expectativas corporales poco realistas, y otro 13% cree que fomentan comparaciones malsanas. No se trata de una cuestión superficial: estas imágenes poco realistas pueden afectar profundamente a nuestra salud mental y a la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

Cada vez que ves imágenes de cuerpos “perfectos”, tu autoestima se resiente. No se trata sólo de que no te guste lo que ves en el espejo, sino que ver constantemente estas imágenes idealizadas puede hacerte sentir inadecuado. Los jóvenes son especialmente vulnerables, ya que aún están formando su imagen de sí mismos y es fácil que interioricen estos estándares. Como resultado, pueden acabar excediéndose con las dietas o el gimnasio.

Esto no afecta solo a la imagen corporal. La tendencia a idealizar los estándares crea una trampa de comparaciones interminables: empiezas a medir tu valía en función de tu estilo de vida, lo que sientes, lo productivo que eres o el éxito que parecen tener otras personas, ignorando tus cualidades y logros. Las consecuencias son duraderas en tu salud mental y pueden derivar en problemas como ansiedad y depresión.

Abordar este problema es crucial. Es importante cambiar la narrativa de las redes sociales para que refleje estándares de belleza y de vida más diversos y realistas. Se trata de ayudar a todo el mundo, especialmente a los usuarios más jóvenes, a comprender que la autoestima no es sólo superficial, y de fomentar una cultura de autoaceptación y positividad corporal.

Normalizar los comportamientos de riesgo

Nuestra encuesta reveló que el 12% de los usuarios han visto publicaciones que no sólo normalizan sino que glorifican los comportamientos de riesgo. Además, el 16% de los encuestados observó que la gente busca llamar la atención en las redes sociales. Esta tendencia a exhibir acrobacias audaces y aventuras salvajes puede tener graves consecuencias, sobre todo para el público más joven, ya que puede distorsionar nuestra percepción de lo que es seguro o sensato.

Tomemos como ejemplo la popular moda de los “retos”. Las redes sociales se llenan periódicamente de vídeos de comportamientos temerarios, como conducir al ritmo de Cha Cha Slide, comer cápsulas de Tide o beber Benadryl para provocar alucinaciones. Lo más peligroso de todo fue el reto del desmayo, que animaba a los usuarios a asfixiarse para perder el conocimiento y sentir un subidón de adrenalina al despertarse.  

Los usuarios más jóvenes pueden ver estos retos y pensar que es divertido imitarlos, pasando por alto las precauciones de seguridad necesarias. Si añadimos la presión de los compañeros, tenemos una situación que puede desembocar en accidentes graves o situaciones peligrosas, que lleven a la hospitalización o algo peor.

Las consecuencias de imitar estos comportamientos pueden ser graves, a veces incluso mortales. Los usuarios jóvenes e impresionables que ven estas acrobacias a menudo intentan replicarlas sin las habilidades o medidas de seguridad necesarias, lo que conduce a trágicos desenlaces. Es un duro recordatorio de la importancia de ser conscientes del contenido que compartimos y consumimos en las redes sociales. Hay una delgada línea entre compartir experiencias aventureras y promover acciones peligrosas.

Tanto los usuarios como las plataformas tienen la responsabilidad de promover un intercambio de contenidos seguro y responsable. Es importante comprender los riesgos reales que se esconden tras esas publicaciones aparentemente emocionantes y priorizar la seguridad en la búsqueda de aventuras.

Pasos sencillos para mitigar la toxicidad de las redes sociales

Hay algunas medidas sencillas que puedes tomar para protegerte de los problemas más preocupantes en las redes sociales. 

Organiza tu contenido

Tus redes sociales deben reflejar quién eres y qué te gusta. Al igual que tú, tus intereses y preferencias cambian y crecen con el tiempo. Si encuentras algo que no te gusta, recuerda que puedes dejar de seguirlo, silenciarlo o simplemente ignorarlo (incluso denunciarlo si es necesario). No hay por qué dejar que se prolongue y estropee tu estado de ánimo.

Seleccionar tu feed te permite filtrar el ruido y centrarte en las cosas que te hacen sentir bien. Elimina las cuentas que tienden a deprimirte o estresarte. En su lugar, sustitúyelas por personas que compartan contenido interesante o inspirador, ya sean recetas, manualidades o cualquier otra cosa. 

Descansa habitualmente de las redes sociales

Tomarse un respiro del ajetreo incesante de actualizaciones, opiniones e interacciones a menudo negativas en las redes sociales puede hacer maravillas por tu estado mental: ¡hay un mundo maravilloso más allá de esas pequeñas pantallas! Una pausa en las redes sociales también te permite sumergirte en actividades que mejoran tu estado de ánimo, ya sea salir con la familia y los amigos, practicar aficiones o simplemente relajarte.

Nuestra encuesta muestra que aún falta educar estos hábitos entre los usuarios españoles. Alrededor del 38% de los encuestados jamás descansa de las redes sociales, mientras que un 42% lo hace como mínimo una vez por semana. Estas cifras puede ser preocupantes, teniendo en cuenta los riesgos de las redes sociales.

Participa en los comentarios de forma consciente

A todos nos ha pasado: vemos una publicación o un comentario en Internet que pide a gritos una respuesta porque está muy mal. Pero antes de empezar a escribir, piensa en esto: la mayoría de las conversaciones en Internet son estresantes y no conducen a ningún intercambio significativo. En lugar de eso, puede convertirse en una espiral de enormes discusiones que dejan a todos los interlocutores peor que al principio.

Aquí es donde entra en juego el arte de la participación consciente en las redes sociales. Se trata de pensar antes de escribir, de considerar si lo que vas a decir o compartir contribuirá a la conversación de forma positiva. Es tentador reaccionar por impulso a las publicaciones provocadoras, pero detenerse a reflexionar puede evitar que la situación se agrave y mejorar el ambiente en la red.

Si decides intervenir, céntrate en los hechos y no en las emociones. Las opiniones de los demás son sólo eso: opiniones. No definen tus experiencias o creencias. Si mantienes tus respuestas basadas en hechos y tus emociones bajo control, contribuirás a fomentar un entorno más constructivo y menos tóxico en las redes sociales.

Establece límites de tiempo

Nuestra encuesta muestra que el tiempo dedicado a las redes sociales varía en función de la edad: el 40% de los encuestados más jóvenes dedican entre 3 y 4 horas diarias, mientras que los mayores suelen dedicar menos de media hora. Sea cual sea tu edad, si no haces pausas regulares, corres el riesgo de caer en el laberinto de las redes sociales, lo que puede provocar problemas de dependencia, relaciones tensas en la vida real y un estilo de vida más sedentario. Además, hay pruebas de que pasar demasiado tiempo frente a una pantalla, especialmente por la noche, puede afectar al sueño.

TikTok está poniendo en marcha una nueva función de límite de tiempo para proteger a su público más joven, con el objetivo de frenar las desventajas de navegar demasiado. No sólo los jóvenes se enganchan: la naturaleza adictiva de las redes sociales no conoce límites de edad.

Por eso puede ser beneficioso establecer límites de tiempo personales. Es una medida inteligente para protegerte de los efectos nocivos de las redes sociales, como los interminables comentarios negativos, el ciberacoso o esas fotos perfectas que te hacen sentir que no estás a la altura. Al decidir cuánto tiempo vas a pasar en estas plataformas, tomas el control, evitas la sobrecarga de información y mantienes tu vida digital alineada con la real.

Limitar el tiempo también significa que es más probable que utilices las redes sociales de forma consciente. Cuando sabes que tu tiempo es limitado, tiendes a evitar el scrolling interminable y a centrarte más en cosas que te hacen sentir bien o que aportan algo a tu día.

Además, estos límites pueden ayudarte a romper ese hábito constante de “hacer check-in” que puede distraerte mucho. Imagina tener más tiempo para tus aficiones, hacer ejercicio o simplemente pasar tiempo con amigos y familiares. Poner límites a tu uso de las redes sociales no sólo te permite cuidar tu salud digital, sino también tu bienestar general.

Comprueba la política de las redes sociales que utilices

Muchas plataformas de redes sociales están poniendo en marcha políticas y funciones diseñadas para crear espacios seguros en Internet. Se centran en reducir el acoso, la incitación al odio, la desinformación y otros contenidos perjudiciales. Por desgracia, estos esfuerzos aún no han dado en el blanco. Queda trabajo por hacer para que estas políticas se apliquen con eficacia.

Parece que los usuarios se dan cuenta de las lagunas. Casi el 20% de los encuestados no cree que las aplicaciones de las redes sociales hagan lo suficiente para limitar o detener la negatividad. La mayoría de los encuestados españoles sostiene que Instagram está aplicando más políticas y normas de seguridad, incluidas restricciones de edad y límites de tiempo, lo que las hace más proactivas que otras como TikTok, Facebook o YouTube. Esto podría limitar la propagación de la negatividad en estas plataformas y reducir su nivel de toxicidad.

Comprobar las políticas de cada plataforma te dará una idea fiable de lo que puedes esperar al utilizar tus redes sociales favoritas. Muchas de ellas indican claramente qué hacer en caso de acoso, cómo denunciar comportamientos tóxicos y qué puede ocurrir después. Ten en cuenta que esto no garantiza una ausencia total de negatividad, pero ofrece una base de referencia en caso de que algo vaya mal.

La legislación nacional también puede protegerte como usuario. Por ejemplo, Francia ha actualizado recientemente su legislación para que las aplicaciones de redes sociales tengan que eliminar los contenidos ilegales y que inciten al odio en un plazo de 24 horas. Sin embargo, más del 40% de los encuestados españoles admitieron que no conocían ninguna ley sobre redes sociales. Familiarizarse con las leyes locales es recomendable, para saber dónde y cómo denunciar comportamientos sospechosos, tóxicos e ilegales.

Prioriza el autocuidado

El doomscrolling (navegar en redes sociales largo tiempo, sin un objetivo concreto) puede parecer “tiempo para mí”, pero es poco probable que te haga sentir bien. Ya sea yendo al gimnasio, dedicándote a tus aficiones o simplemente relajándote, dejar el teléfono y centrarte en prácticas reales de autocuidado puede devolverte la tranquilidad.

El autocuidado no consiste sólo en hacer algo para sentirse mejor, también implica trabajar la mente. Tómate tu tiempo para ver cómo te afectan las redes sociales y si necesitas modificar tus hábitos para mejorar tu bienestar. Se trata de encontrar el punto óptimo en el que puedas disfrutar de las ventajas de las redes sociales sin que impacten en tus pensamientos.

Busca ayuda profesional si la necesitas

A veces, la toxicidad de las redes sociales puede ser más profunda de lo que crees. Si al navegar por Internet te sientes ansioso, deprimido o simplemente un poco decaído, buscar ayuda puede ser útil. Los terapeutas y otros profesionales de la salud mental pueden servirte de guía para navegar por las redes sociales. Pueden ofrecerte estrategias para sobrellevar la situación, apoyo y consejos que te ayuden a encontrar el camino de vuelta a un estado mental más saludable.

El futuro de las redes sociales tóxicas

La mayoría de nuestros encuestados coinciden en que todas las plataformas de redes sociales son tóxicas en alguna medida. Ya se trate de trolling, acoso, comparaciones perjudiciales, difusión de información errónea o promoción de conductas de riesgo, una gran mayoría de los encuestados afirmaron haber experimentado los aspectos negativos de las redes sociales. Puede que TikTok se haya erigido como la aplicación más tóxica entre los españoles encuestados, pero la toxicidad digital prevalece en todas las plataformas que se visitan, aunque quizá a distintos niveles. 

Una cosa es segura: la gente está cansada de que muchos utilicen las redes sociales para difundir el odio, a menudo sin motivo alguno. Aunque cada vez hay más sensibilización y se aboga por espacios online saludables, persisten los problemas debido al enorme volumen de contenidos que necesitan ser cribados. 

Las políticas de uso de las plataformas, junto con el comportamiento de los usuarios y las medidas reguladoras, será crucial para configurar un entorno menos tóxico en las redes sociales.

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